PASTORAL

20 de mayo: Conversión de San Ignacio

El 20 de mayo de 1521, durante la batalla que se libraba en la ciudad española de Pamplona, una bala de cañón rompe una pierna a Íñigo López de Loyola, y le hiere la otra. Este accidente, hace a Iñigo tocar el fondo de su vida, hasta entonces devastada y ensombrecida por numerosas pérdidas y por una desmedida ambición. Aquel hombre herido en Pamplona era un huérfano de 26 años, que había perdido a sus padres a temprana edad. Uno de sus hermanos había muerto en el campo de batalla. Otro había emprendido la aventura de las Américas, para nunca retornar a casa. Cuando se produce la batalla de Pamplona, su nuevo señor y padre adoptivo, Juan Velásquez de Cuéllar, tesorero mayor de la corona, que había introducido a Íñigo en los entresijos y la diplomacia de la corte, había perdido ya su posición privilegiada.

 

La conversión de Ignacio tiene lugar durante la larga recuperación de sus heridas, cuando lee la vida de algunos santos, como Francisco y Domingo. Ignacio cambia sus sueños de realizar hazañas heroicas en el campo de batalla por los de servir heroicamente a Cristo. La bula de canonización del 12 de marzo de 1622 da noticia de que Ignacio escuchó la voz que lo llamaba de los honores mundanos y el servicio a las armas a una vida santa, que lo condujo finalmente a la fundación de la Compañía de Jesús y, en último término, a prestar ayuda a las almas en el mundo entero.

Fuente y más: Ignatius500