PASTORAL

Beato Miguel Ángel Pro, SJ: “Mi corazón será hermano de esos corazones”

Miguel Agustín Pro Juárez, nació el 13 de enero de 1891 en Guadalupe, Zacateas en México. Fue el tercero de once hermanos. Ingresó al Noviciado de la Compañía de Jesús de El Llano, Michoacán, luego de realizar unos Ejercicios Espirituales.

Parte de sus estudios les realizó en California y en España; luego se desempaña como docente en Nicaragua; finaliza teología en Bélgica, donde recibe el presbiterado.

Sus biografías indican que tuvo serios problemas de salud con dolores insoportables causados por una úlcera estomacal y otros males. En esta circunstancia viaja a Lourdes, al pie del Pirineo donde siente la intervención de la Virgen, evento que le da fuerzas para regresar a trabajar en México.

Por esos días, su país vivía una convulsión social y política que a finales de julio de 1926, suprimió todo culto público y cerró las iglesias. Todo sacerdote se convirtió en un criminal. El Padre Pro, en respuesta a los creyentes, continuó con su ministerio en secreto: organizó puntos de encuentro para predicar y dar los sacramentos. Dos de sus hermanos le ayudaban con la impresión y distribución de literatura católica. Así vivió su misión hasta noviembre de 1927.

El 13 de noviembre de 1927, el Gral. Álvaro Obregón, fue blanco de un intento de asesinato, desde un vehículo que unos de los hermanos Pro había vendido días antes. Por este hecho, antes de que pudieran huir, fueron arrestados por el presidente Calles. Al oír esto, el verdadero responsable del atentado, se entregó. Sin embargo, el político quiso dar un escarmiento a la población, a través del jesuita.

El 23 de noviembre, los soldados escoltaron al P. Pro hasta el interior del patio de la prisión. Al encontrarse en estas circunstancias, el Sacerdote pidió un instante para orar y rehusó que se le vendaran los ojos. Llegado el momento, sosteniendo el rosario, extendió sus brazos en forma de cruz y gritó ¡Viva Cristo Rey!

Por sus obras y su vida de entrega a la espiritualidad de Dios, y por su condena a muerte, sin juicio, alcanzó el martirio. El Papa Juan Pablo II lo beatificó el 25 de septiembre de 1988.

Bibliografía:

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