Capilla la dolorosa

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morada del cuadro del prodigio del 20 de abril de 1906

UN LUGAR SAGRADO PARA LOS GABRIELINOS

La capilla del Colegio es uno de los lugares más sagrados y emblemáticos del plantel por ser la morada del cuadro del prodigio del 20 de abril de 1906, cuando una litografía de la Virgen de los Dolores, abrió y cerró los ojos frente a 35 residentes en el comedor

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La imagen

Representa a la Nuestra Señora de los Dolores, es un cuadro de 52 centímetros de largo por 40 de ancho; representa a la Virgen con las insignias de la pasión en sus manos, los clavos y la corona de espinas, con el corazón traspasado por siete espadas, tres al lado derecho y cuatro al izquierdo; quien la contempla centra su mirada en el semblante sereno pero adolorido de María, con lágrimas que se deslizan desde sus ojos.

Varias son las hipótesis de la presencia de esta litografía de origen europeo en Ecuador. En el número 115 del anuario “Mi Colegio”, Daniel López Garzón, quien fuera en ese entonces estudiante de Sexto Sociales, aclara que “la imagen vino de Francia en 1894, aproximadamente. El registro de la casa impresora dice ‘Turgis Fils, París, 55 Rue St. Placide, PL 612, Editores Pontificales, Imprimé en France’”. Turgis Filis, es el nombre de una famosa casa francesa de grabados.

El P. Julián bravo, basado en documentos de archivo, asegura que unos años antes del milagro, la imagen había sido comprada a un comerciante de objetos piadosos. Dice la tradición que fue el P. Cañete quien repartió unos pocos ejemplares en nuestro país: uno en el Noviciado, otro a la capilla del Colegio San Felipe y el tercero es el del Colegio San Gabriel; de los demás se ha perdido el rastro.

En 1956 se celebraron las bodas de Oro del milagro, el Papa Pío XXI concedió la coronación canónica y declaró a la Madre Dolorosa, como Reina de la Educación Católica.

Fuente: Benítez, José. Itinerario de los santuarios a “La Dolorosa del Colegio”.

López Garzón, Daniel. Mirada de cien años de amor. En revista “Mi Colegio”, número 115. Quito, 2005-2006.

Agradecimientos: Daniel López Garzón, exalumno por su colaboración.