PASTORAL

Consagración a la Madre Dolorosa: El amor en su máxima expresión

El sábado 20 de junio de 2020, a las 11h00, en una misa virtual, se realizó la Consagración de los estudiantes de Octavo de Básica a la Madre Dolorosa. Este acto es una tradición no solamente en el San Gabriel, sino en todos los colegios de la Red Ignaciana en el Ecuador. Es un acto de confianza, donde las madres de las y los estudiantes, encargan a la Virgen, la vida de los jóvenes.

Antes de comenzar la eucaristía, el rector del colegio, Hno. Guilelrmo Oñate, SJ., explicó que la Consagración es la representación del amor y confianza que las madres y los estudiantes sienten hacia la Dolorosa, indicó además que,  “las familias también ratifican su confianza en el colegio y especialmente en la Virgen, porque le entregan a su cuidado y acompañamiento, lo más preciado que tienen: sus hijos”. Y añadió, “para nosotros como Comunidad Educativa esto representa una gran responsabilidad porque nos comprometemos a acompañarles para que este amor por la Virgen, se siga cultivando a través de las distintas actividades académicas, pastorales y sociales, donde vivan en el amor a la Virgen y que ellos sean testimonio de amor”.

La eucaristía estuvo a cargo el P. Servio Mocha, SJ.; en su mensaje indicó que la Comunidad Educativa no quería dejar pasar la Consagración de los chicos de Octavo de Básica, porque no solamente es un acto especial como creyentes, sino también como gabrielinos y gabrielinas. “Al celebrar hoy la Consagración, queremos resaltar la maternidad de María, queremos resaltar (también) la maternidad de cada madre de familia que este día está con su hijo; para expresarle este cariño a la Virgen y pedirle a ella que le acompañe desde hoy y por toda su vida. Así, como los padres de familia se desviven por sus hijos, la Familia de Nazaret se preocupa por todas la familias con amor y con cariño”.

Durante la ceremonia, tuvimos la participación de los estudiantes desde sus hogares acompañados de sus familias; esta es una confirmación de que, a pesar de que estamos físicamente lejos, el San Gabriel sigue siendo una escuela viva.