Consagración a la Madre Dolorosa

A las 15h00, del 27 de abril, un fuerte aguacero comenzaba a caer en la ciudad de Quito; sin embargo, eso no enfrió los corazones de los gabrielinos de Octavo de Básica que estaban listos para vivir la ceremonia de la Consagración.
El P. Rolando Calle, S.J., presidió la eucaristía y recordó que el día anterior a la celebración, los exalumos que cumplieron 25 años de graduados, llevaron a sus madres a la capilla del colegio a Consagrarles a María. Ellos hicieron eso porque durante 31 años sintieron la presencia de María en sus vidas y le pedían a ella, que les cuide a sus mamás; “así que chicas y chicos de Octavo, llegará el día en que ustedes también agradezcan a Dios y a María porque sus mamás les han traído a dejarles bajo el manto de la Virgen”.
A los padres de familia les recordó que todo el trabajo que se realiza en el colegio es prioritario para los estudiantes; pidió que se involucren en las tareas y coherencia entre las actividades del colegio y de la casa. “Es importante entender que no solamente la capilla es sagrada. El momento que los chicos pisan este colegio, todo el colegio es sagrado, porque lo que hace sagrado al colegio son los estudiantes, así es que todos estamos trabajando en un espacio sagrado. Por eso hemos cambiado hasta la metodología del trabajo. Ya no es el currículo lo más importante, son los estudiantes y sus necesidades”.

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