PASTORAL

Dios reconoce nuestra capacidad de cambiar la realidad: Misa de 20

No se puede decir que el año lectivo ha comenzado, si no se vive la primera misa de 20. Cada mes, los colegios jesuitas, celebran una eucaristía en honor a la Virgen María, en la advocación de la Madre Dolorosa.

El 20 de septiembre de 2019, el Hno. Guillermo Oñate, S.J., rector del colegio, dio la bienvenida a todos los estudiantes, especialmente a los chúcaros de Octavo de Básica que comienzan su vida estudiantil en la Básica Superior. La misa estuvo presidida por el P. Servio Mocha, S.J., jesuita que se une al colegio desde este año lectivo.

En la homilía, Jorge Castillo, S.J., docente durante casi 3 años en el colegio y además, exalumno, pidió autorización para dedicar unas palabras a los estudiantes, pues por órdenes superiores debe dejar el plantel para ir a Guamote (Provincia de Chimborazo) y luego continuará con sus estudios en Teología.

Dentro de su sentido mensaje, Jorge reconoció que la experiencia de los Ejercicios Espirituales fue fundamental para reconocer su vocación al servicio de los demás en la Compañía de Jesús pues “permite a cada uno, reconocer a qué está llamado; es decir, lo significativo de la experiencia es que podemos confrontarnos con nosotros mismos para reconocer cuál es la llamada que Dios nos tiene… se trata de cultivar nuestra interioridad para que en ello, podamos reconocer la voz de nuestro Señor”. Afirmó que no vale la pena asustarse por este llamado; según él, hay dos invitaciones a las que se debe responder. “La primera es que reconocemos el llamado de Dios cuando somos nosotros mismos: auténticos, sin la necesidad de responder a la presión de los demás, sin máscaras y así somos felices. Esta es una tarea dura que se hace presente durante toda la adolescencia”. La segunda invitación a reconocer la llamada de Dios es cuando somos capaces de amar, de dejarnos amar y de estar enamorados. “Enamorados de lo que hacemos, de las personas con las que compartimos, de nuestro trabajo, de lo que realmente nos apasiona. Por eso queridos chúcaros, amen la vida sobre todas la cosas y abrácenla fuertemente, como el mejor regalo que tienen porque pueden estar seguros de que Dios tiene grandes cosas guardadas para ustedes”.

Añadió, “Querida comunidad, Dios cree en nosotros. En cada uno de nosotros y reconoce nuestra capacidad de amar para poder transformar nuestra sociedad. De otro modo no habría tantas personas interesadas en salir al encuentro del otro o defender el planeta, como seguramente lo están haciendo en varios lugares en el mundo bajo el movimiento #Fridaysforchange. Solo descubriendo nuestra propia llamada es como podremos poner nuestros mejores talentos al servicio de los demás”.

Recordó que durante su estadía en el colegio, recibió capacitaciones sobre metodologías de innovación pedagógica, enseñanza para la comprensión y otras herramientas. Hizo una invitación a los docentes para contemplar cómo ha cambiado el rol del profesor quien ya no es el que tiene el conocimiento, sino que se convierte en un gestor de contenido que debe acercarse, observar y sobre todo acompañar el proceso de cada uno de los estudiantes: “porque he podido convivir con varios de ustedes, reconozco que lo más importante para un profesor es que tenga, al menos, el deseo de ayudar a otros; de manera que puedan dar lo mejor de sí mismos y su quehacer educativo se centre en los niños, niñas y adolescentes porque además de ser creativos y entusiastas para que estimulen la imaginación y la motivación por curiosear, están cuidando de sus estudiantes”.

Al finalizar la eucaristía, la Comunidad Educativa extendió su brazo derecho en señal de oración para rezar por Jorge Castillo, S.J., y pedirle a la Madre Dolorosa su bendición en su la nueva misión en Guamote.

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