INSTITUCIONAL

Intercambios estudiantiles: Me siento bien en Ecuador

Nicolás Ignacio Gómez Pacheco es un estudiante que está un poco más de un mes en el colegio y que se quedará un mes más. Tiene 16 años, está Segundo de Bachillerato “D”. Él es parte del programa de intercambios estudiantiles y viene del Colegio San Luis de Antofagasta, en el norte de Chile.

Dice sentirse muy bien y súper cómodo. Al principio con sus compañeros la relación comenzó distante, pero al paso de las semanas, ahora tiene grandes amigos. Al ser el San Luis un colegio solo de varones, la interacción con sus compañeros es la misma.

El Intercambio Internacional en el Colegio San Luis tiene claro a qué colegios, los estudiantes, pueden optar, de acuerdo a su nivel de estudios. Nicolás ya estuvo en México el año pasado, en Guadalajara; este año tenía la opción de ir a Estados Unidos, volver a México o el Ecuador. “Investigando un poco, supe que Quito tenía mucha cultura y principalmente el Centro Histórico era muy bonito. Eso me llamó mucho la atención porque en Chile no hay una cultura colonial”, afirma Nicolás.

Llama la atención que Nicolás sea el único estudiante que llegó de intercambio, él explica que los cupos eran limitados y solamente dos jóvenes estuvieron en el proceso. Uno de ellos desistió por las protestas de octubre, ese cupo se lo dieron a otro estudiante que, lastimosamente, se lastimó la espalda jugando rugby y tuvo que quedarse para hacer rehabilitación.

En Chile, el proceso de selección toma en cuenta no solamente la parte académica, sino el desempeño integral de los estudiantes como deportes o actividades extracurriculares. Nicolás es jugador de básquet por su colegio y por otro club, además es parte de un grupo Scout, de la Comunidad de Vida Cristiana, entre otras actividades.

En el Ecuador, Nicolás tiene su familia ecuatoriana. Uno de sus hermanos, Sebastián Arias ya estuvo en Chile de intercambio. “Mi familia de aquí me ha tratado súper bien. Me ha dado todas las comodidades”; además de Sebastián tiene un hermano mayor una hermana menor que está en Tercero de Básica. Con ellos ha tenido la oportunidad de conocer un poco del Centro Histórico de Quito, Otavalo, Mindo y planificaban ir a la playa en Carnaval.

Del día a día en nuestra ciudad, le ha llamado la atención algunas cosas como la palabra chévere, o las frutas que aquí tienen el mismo nombre que en Chile, pero no designan al mismo producto; “también me ha llamado la atención que aquí comen plátano dulce y frito en el almuerzo, me encanta… allá se come como postre”.

Nicolás tiene una imagen de La Dolorosa en su celular y afirma que él tiene la impresión de que la espiritualidad, en su país se ha perdido con el tiempo y que ha ganado el ateísmo, “me parece bien que aquí se mantenga la fe en Dios porque la espiritualidad, de alguna forma, te hace ser mejor persona, al menos eso siento yo. Aquí ese sentimiento se sigue viviendo”.

En cuanto a su actividad dentro del colegio, afirma que “los profes comprenden que yo no he estado desde el principio y no comprendo la materia al 100% y me han dado ayuda extra. Por ejemplo, en un examen de filosofía, el profe Xavier Robayo, me dio una evaluación solamente para mí porque yo estuve en la mitad del proceso”.

La metodología de enseñanza es diferente en Chile porque “allá las pruebas, a veces nos las cambian por proyectos como una maqueta. Acá, en una misma prueba, a veces nos hacen trabajar en grupo”. Una de sus observaciones es que se podría mejorar el orden en el día a día “una de las cosas nuevas que viví es que unen a dos cursos en la misma clase y, con eso, todos se desordenan y luego no saben qué hacer o qué les mandaron”.