PASTORAL

“Yo hago buenamente lo que puedo, el resto lo hace el Señor que todo lo puede”

El beato hermano jesuita, Francisco Gárate nos invita a hacer de lo ordinario algo extraordinario, a buscar a Dios en medio de la jornada, a dar un servicio inagotable envuelto en amabilidad, día y noche, a todas horas.

Francisco Gárate nació en Azpeitia – Guipuzcoa en 1857. Laboró 11 años en La Guardia como sacristán y enfermero (1877 a 1888), y 41 años y medio en Dusto, como sacristán y portero. El Decreto de virtudes heroicas le llama «el Santo de la vida ordinaria» porque cifró su santidad en cumplir a la perfección su obligación. 

El hermano Gárate se entregó a todos, en todo, sin preferencias, como no fueran los pobres. Nunca tuvo tiempo para él, ni  puentes ni vacaciones. En todo servía a los hermanos. «Voy, Señor», decía cuando alguien quería algo. Iba sonriente y ágil. Veía a Dios en todo, en todos. Cuidaba de las personas. Detrás de tanta entrega latía la certeza de que amar no es otra cosa sino servir.

Fuente

https://serjesuita.es/nos-han-inspirado/71-beato-francisco-garate

https://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=423